Montar una Granja de Caracoles

, por  EIE 108576

Plan de Empresa. Idea de Negocio. Guía con sencillos pasos para montar con éxito una graja de caracoles

1.- LA IDEA DE NEGOCIO.

Nuestro objetivo inmediato es crear una granja de caracoles. Este negocio (cuyo arte se llama helicicultura), abarca básicamente tres niveles diferentes que son: La cría propiamente dicha, el procesado y la venta.

2.- IDENTIFICACIÓN DE LOS/AS EMPRENDEDORES/AS

Es importante ser conscientes de que en esta actividad no cabe eso de «rápida rentabilidad», ya que al estar trabajando con animales, se deben respetar sus ciclos biológicos, y además, todo lo que el criador realice debe hacerlo con buen criterio y sólido conocimiento.

Por ello, es fundamental que las personas que quieran desarrollar este negocio busquen la mayor cantidad de información posible. Se recomienda realizar algún tipo de curso de capacitación para así alcanzar un nivel profesional en cuanto al manejo de los caracoles.

3.- DESCRIPCIÓN DEL PRODUCTO-SERVICIO/EL MERCADO

EL PRODUCTO O SERVICIO:

Los productos que se comercializarán se dividen en:

- Caracoles:

  • Helix Aspersa (media): caracol común de jardín, que es el más utilizado en los criaderos por su rusticidad, resistencia, fecundidad, adaptación al cautiverio, rápida evolución y capacidad de adaptabilidad a los diferentes climas. Es la especie comestible más consumida.
  • Otala Latea: cabrilla.

- Subproductos como caviar, paté, etc.

Para llegar a obtener el producto para la venta serán necesarios una serie de procesos por etapas.

Según los expertos el “sistema mixto” es el más recomendable para nuevos emprendedores. Este sistema se caracteriza porque parte del proceso productivo se desenvuelve en ambiente controlado y parte se desenvuelve al aire libre o en invernaderos. La mayor ventaja de este método es que combina la ventaja del sistema abierto de menores costes durante el período de actividad natural del caracol e incorpora la utilización del local cerrado que modifica el ciclo natural evitando la hibernación de las crías, reduciendo el tiempo de engorde.

El primer paso será la formación del plantel de reproductores, para el cual existen dos caminos: comprar reproductores con certificación sanitaria, edad y garantía de postura o recolectar caracoles de la naturaleza para formar el plantel. En el segundo caso la inversión inicial es menor que aunque conlleva más tiempo y complicaciones.

Aquí comenzaría la etapa del proceso de cría y selección, según tamaño, conformación de la concha y estado general. Entre 30 y 45 días después, obtendremos las primeras crías que pasaremos a los contenedores diseñados para ellos; 30 días después son trasladados a la sección segunda fase de cría donde estarán aproximadamente 60 días. A continuación pasaríamos a la última fase, de engorde o cebo, hasta obtener tamaño y peso comerciales. Esta última etapa se demora unos cuatro meses. En total, unos ocho meses para completar la producción.

Según consultas a expertos, se puede empezar con un número aproximado de 1.000 animales, ya que suele haber pérdidas por mortandad y deficiencias de crecimiento.

No es aconsejable iniciar el proceso de cría comercial sin antes haber realizado varias experiencias que nos permitan conocer los tiempos del animal.

EL MERCADO

Las condiciones climatológicas hacen que España sea un lugar ideal para el desarrollo de la cría de caracoles.

Según fuentes estadísticas, se han montado más de 200 granjas de caracoles en el territorio español. Pero existe una gran cantidad de altas y bajas de las empresas del sector que origina que casi siempre haya menos de 20 en funcionamiento y no son siempre las mismas.

Según diversas fuentes del sector el consumo medio de caracoles en España es de aproximadamente 14.000, lo cual representa algo más de 300 grs. por persona/año.

En nuestro país esta actividad no está tan desarrollada, pero cabe destacar que en los mercados europeos la demanda es tan importante que la venta de la producción del caracol está casi asegurada. De este modo, el mercado europeo se ha convertido en la base de la expansión en la actividad helicícola mundial, aunque hay otros países que empiezan a ser interesantes.

Originariamente la actividad helicícola consistía en únicamente en la búsqueda y captura de caracoles, bien para consumo propio o para la venta en mercados. La aparición de la cría de caracol en criaderos particulares comienza en la década de los 60 empleándose instalaciones al aire libre.

Desde entonces, las cualidades gastronómicas del caracol empezaron a ser tan apreciadas que pasó a convertirse en un alimento muy solicitado. Y en los últimos años, esto se ha visto apoyado por el auge de los alimentos ecológicos.

Estos aspectos han hecho desarrollar nuevas formas de cría de caracoles basadas en el uso de invernaderos y criaderos intensivos que intentan reducir la estacionalidad del producto.

Ante este panorama se puede afirmar que nos hallamos ante un mercado en expansión y potencialmente muy rentable.

LA CLIENTELA

Los clientes habituales de este negocio van a ser el público en general, el sector de la hostelería y restauración, los supermercados y el sector de la conserva.

Es importante destacar que la carne de caracol, además de incursionar en la gastronomía, es actualmente empleado con fines medicinales en la industria farmacéutica (ayuda a la cura de úlceras, a combatir el colesterol, problemas hepáticos, obesidad,…). También se emplea en la industria cosmética para la elaboración de cremas.

Otro segmento interesante es el referente a la exportación, ya que existe una importante demanda insatisfecha de parte de países europeos como Italia o Francia, y de EEUU.

LA COMPETENCIA

Para el análisis de la competencia hay que distinguir varios tipos de competidores:

  • Cooperativas o pequeños empresarios situados en la misma zona de influencia. Estas granjas o criaderos van a ser la competencia directa de negocio.
  • Empresas que estructuran el negocio en torno a la divulgación del sistema de cría por medio de cursos de formación destinados a futuros criadores, que opcionalmente se adscriben después a una red de helicicultores.
  • Importación de caracoles de países como Portugal, Marruecos, Túnez y Francia, que ofrecen el producto mucho más barato.
  • Empresas de productos sustitutos como mejillones, almejas, conchas en su tinta,…
  • Intrusismo que existe en el sector (particulares que se dedican a capturar caracoles silvestres para su venta ilegal, etc.).

PLAN DE VENTAS

Es fundamental, al inicio de todo negocio, darse a conocer, atraer a los clientes. Es conveniente utilizar la publicidad en revistas del sector, el mailing y el uso de otras técnicas de comunicación.

Internet es una herramienta a tener en cuenta para este tipo de empresa. Disponer de una página web propia con información de los productos y con explicaciones del proceso de producción es una forma de llegar a un público habituado al uso de Internet y de dar más a conocer el arte de la helicicultura.

También sería interesante organizar excursiones a la granja donde explicar todo el proceso de cría y engorde de los caracoles.
El boca a boca de los clientes que prueben el producto será muy importante para que otros clientes como restaurantes, bares, etc. lo adquieran en el futuro.